Limpieza de góndola de aerogenerador: de dónde sale la grasa, qué es el sellado preventivo y qué pone el parque

La góndola es la parte del aerogenerador con menos superficie y más preguntas: de dónde salen los regueros, por qué el parque la sella antes de que llegue el equipo y qué queda cuando se termina.

Equipo de Eolinet junto a la base de la torre de un aerogenerador, preparando el equipo en tierra

De las tres partes que se limpian en un aerogenerador, la góndola es la que menos superficie tiene y la que más preguntas genera. Está a ochenta o cien metros, aloja la maquinaria y lo que se ve desde el suelo son unos regueros oscuros que bajan por la carcasa y siguen por la torre. Este artículo explica de dónde sale esa suciedad, por qué el parque sella la góndola antes de que llegue el equipo y qué queda cuando se termina. Es la parte de la limpieza de aerogeneradores que casi nadie explica, porque casi nadie sube a verla.

De dónde sale la suciedad de la góndola

Dentro de la góndola hay grasa y aceite en movimiento: el sistema de orientación (yaw), el tren de potencia, los rodamientos de las palas y los circuitos hidráulicos. Con los años, las juntas de la carcasa, las rejillas de ventilación y los pasos de cable dejan escapar una película fina. No es una avería: es el uso. Esa película sale al exterior, el viento la reparte por la carcasa y la lluvia la arrastra hacia abajo. A ella se pegan el polvo, el polen y, en la costa, la sal. El resultado es la mancha oscura que se ve desde la pista de acceso y que, con el tiempo, se convierte en mugre adherida.

Lo que un gestor de O&M lee en esa mancha no es estética. Un reguero nuevo donde antes no lo había es una fuga que ha crecido. Una carcasa limpia es, antes que nada, una carcasa en la que las fugas nuevas se ven.

Qué es el sellado preventivo y por qué lo hace el parque

Limpiar una góndola con agua a presión obliga a una pregunta previa: ¿por dónde puede entrar el agua? Las mismas rendijas por las que sale la grasa pueden dejar pasar agua hacia el interior, donde están el generador, la electrónica y el armario de control. Por eso el parque cierra y sella esos puntos antes de la intervención: tapas de ventilación, juntas de la carcasa, pasos de cable y la unión entre góndola y torre.

Lo hace el propio parque, y no el equipo de limpieza, por una razón de responsabilidad: quien conoce la máquina es el operador, y quien decide qué se tapa y qué se deja respirar es él. Nosotros no accedemos al interior de la góndola en ningún momento. Es la misma lógica que la posición de mantenimiento: el parque controla el yaw y el pitch durante la jornada, y el equipo trabaja con la máquina parada y orientada. Los dos términos están en el glosario eólico.

Cómo se limpia desde tierra

Un dron industrial con hidrolimpieza, alimentado por manguera desde el equipo en tierra, recorre la carcasa exterior con la máquina en posición de mantenimiento. El piloto trabaja desde el suelo con la góndola a la vista y cubre carcasas de hasta 100 metros de altura. Con la torre y las palas en la misma visita, la limpieza integral es una jornada por aerogenerador con 0 personas en altura.

La comparación con el método tradicional es la de siempre: un técnico de trabajos verticales sube por el interior de la torre, sale a la góndola, se asegura y se descuelga con cuerdas para limpiar la carcasa tramo a tramo. Es un trabajo de superficie hecho en el punto de la máquina con menos sitio para apoyarse. Para una limpieza integral son 4-5 días por máquina. Con el dron, ese riesgo no se gestiona: desaparece del proceso, porque nadie está ahí arriba.

Qué queda después

Conviene decirlo antes de que el cliente lo descubra en la foto. Una góndola con años de regueros no vuelve al color de fábrica en una pasada. La grasa reciente sale; la mugre adherida que lleva varias temporadas pegada al gelcoat o a la pintura sale solo en parte. Lo que sí cambia es que, tras la limpieza, la carcasa queda lo bastante uniforme para que una fuga nueva se note en la siguiente inspección. Ese es el valor que compra un responsable de mantenimiento, más que el brillo.

Por eso cada máquina se entrega con fotografía de antes y después, y por eso la inspección visual va dentro del mismo vuelo: lo que se ve mientras se limpia (una junta abierta, una rejilla suelta, un reguero que sigue activo) se anota y se entrega al parque. La página del servicio de góndola detalla el alcance y lo que no incluye.

Lo que pone el parque, en una lista

  • El sellado preventivo de la góndola antes de la intervención.
  • La máquina parada y en posición de mantenimiento, con yaw y pitch controlados.
  • Acceso rodado hasta la base de la torre para el equipo en tierra.
  • La coordinación de actividades empresariales y la autorización de entrada al parque.

Todo lo demás, permisos aeronáuticos incluidos (en España, de AESA, con unas 3 semanas de tramitación), va por nuestra cuenta. Y como la góndola rara vez se ensucia sola, lo habitual es contratarla junto a la limpieza de torre: los regueros que empiezan arriba terminan abajo.

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