Inspección de aerogeneradores con dron: lo que se ve, lo que no y para qué sirve de verdad
La inspección con dron es visual: ve lo que una cámara ve. Eso es mucho más de lo que se ve desde el suelo y bastante menos de lo que promete alguna presentación. Conviene saber dónde está el límite.
La inspección de aerogeneradores con dron se ha convertido en práctica habitual del sector: una cámara a pocos metros de la pala ve lo que nadie ve desde el suelo, sin subir a nadie y sin parar la máquina más que unas horas. Pero «inspección con dron» significa cosas distintas según quién la venda, y conviene tener claro qué se compra.
Qué ve una inspección visual con dron
- En las palas: erosión del borde de ataque, grietas visibles, desconchados de pintura, impactos, daños por rayo en los receptores, suciedad y su distribución, y el estado de los elementos añadidos (generadores de vórtices, serraciones).
- En la torre: regueros de aceite, estado del recubrimiento, corrosión en soldaduras y bridas visibles desde fuera, daños en la pintura.
- En la góndola: fugas visibles en juntas y respiraderos, estado de la carcasa, suciedad.
- En el buje: fugas de grasa y estado del cono.
Todo eso queda en fotografías de alta resolución por máquina y por elemento, que son la base del informe. Es, por tanto, una inspección visual exterior.
Lo que no ve
Lo que está dentro del material. Una delaminación interna, un defecto en el laminado o la continuidad eléctrica del sistema pararrayos no se ven con una cámara. Para eso hacen falta ensayos de contacto: termografía activa, ultrasonidos, medición del pararrayos, golpeo. Esos ensayos los hace un técnico sobre la pala, con cuerdas o con plataforma, y ninguna inspección con dron los sustituye.
Tampoco ve bien con mala luz, con lluvia o con viento fuerte, exactamente igual que una limpieza. Y una pala muy sucia esconde defectos: por eso la inspección rinde más cuando la máquina está limpia, o cuando se hace en la misma visita que la limpieza.
Para qué sirve de verdad
Para decidir dónde mandar a la gente. Si una flota de cuarenta máquinas se inspecciona con dron en pocos días, el equipo de cuerdas sube solo a las cuatro o cinco que lo necesitan, en vez de a las cuarenta. Es un instrumento de priorización, y así es como lo usan los equipos de O&M que lo tienen incorporado.
Sirve además como registro: una inspección anual fotográfica permite comparar la misma pala año a año y ver si un defecto avanza. La revisión visual anual de palas y pararrayos es práctica habitual en el sector, y el dron es hoy la manera más barata de hacerla.
Cómo lo hacemos nosotros
En Eolinet la inspección visual va incluida en cada limpieza: el mismo vuelo que limpia fotografía cada máquina antes y después. Y ofrecemos la inspección con dron como servicio aparte, con reportaje fotográfico por máquina. Lo que no hacemos, y lo decimos, son ensayos de contacto: si la inspección detecta algo que exige tocar la pala, se lo indicamos para que lo haga quien corresponde.